La Cruz del Blasico.

Siempre nos ha intrigado a los de Torralba de los Frailes esa cruz tallada en piedra, situada en el camino que baja del Montecillo hacia las lomas de Cabeza Rubia, y también nos hemos preguntado por la identidad de ese niño, el Blasico, que según la tradición murió aplastado por la carga de la caballería que conducía. Actualmente es un camino ensanchado para el paso de máquinas, pero hace años era un camino de herradura, encosterado y de firme irregular por donde transitaban animales de carga trasportando mieses, leña, etc. No es de extrañar que en esas condiciones la carga se desequilibrara o tropezara el animal, agotado por el esfuerzo de una prolongada subida, aprisionando al niño.

Hoy parece inconcebible que a un chico de tan corta edad se le encomendara esa responsabilidad, con el riesgo que conlleva. Pero eso era lo habitual en el pasado. Sin ir tan lejanos en el tiempo, en nuestra infancia conocíamos pastores con parecida edad. En mi caso, recuerdo haber ido un par de veces con una caballería cargada con dos talegas de grano al molino de Used. Dos horas de ida y otras dos de vuelta, con las convenientes recomendaciones y advertencias de los padres y la amable colaboración del molinero que descargaba el grano y luego cargaba la harina. Yo tenía 10 u 11 años e iba muy ufano de asumir ya esa responsabilidad. Claro, que había que ir muy pendiente de la carga, no se fueran a pingar las talegas y caer a tierra.

La Cruz del Blasico estaba plantada al borde del camino mencionado, tallada en piedra caliza y con una leyenda cincelada sobre su cara anterior. Pero hace tiempo que está medio caída, con su brazo derecho seccionado en el suelo y signos de haber sido removida y dañada a golpes. La inscripción, desgastada por el tiempo y los desaprensivos, se llega a leer en parte, pero con dificultad: “Aquí murió Blas Tajada…” “Año…”. Es una lástima que esté borrado el dato tan importante de la fecha que hubiera facilitado su identificación con más seguridad.

Tras varias consultas en los documentos parroquiales de Torralba de los Frailes conservados en el Archivo Diocesano de Zaragoza, aparecen desde el año 1619 una decena de personas denominadas Blas Tajada. De ellos quien tiene más probabilidades de ser la víctima de ese accidente es Blas Tajada Aranda, quien murió a los 11 años, en septiembre de 1708. De él constan estos datos:

  • Bautizado el 1 de Abril de 1697 como Blas Tajada, hijo de Francisco Tajada y María Aranda. Hace de madrina su tía Francisca Tajada.
  • El 15 de Septiembre de 1708 enterré en la Iglesia a Blas Tajada, hijo de familias e hijo de Francisco Taxada y María Aranda, no recibió los sacramentos por haber muerto de repente en el campo”. Firma el Dr Aldea, Vic., que se supone era el cura vicario.

Este Blas Tajada Aranda es el mejor candidato a BLASICO porque la partida de defunción dice por haber muerto de repente en el campo. Es llamativo que se le enterrara en la Iglesia, algo reservado a los clérigos y notables, y no en el cementerio adyacente al templo parroquial. Esto mismo da a entender la notoriedad del acontecimiento y de la familia; y cuadra con el hecho de que se le dedicara una cruz tallada en piedra con la inscripción mencionada. La falta de normativa y precauciones laborales de aquellos tiempos ocasionaba frecuentes accidentes mortales; pero sólo a este Blasico se le distinguió con esa cruz recordatorio

Y aunque nuestro Blas Tajada Aranda tiene muchas probabilidades de ser el triste protagonista de esta historia, no es totalmente seguro. Por eliminación nos quedan él, otro Blas Tajada bautizado el 12 de Febrero de 1672 y un tercero bautizado el 3 de Agosto de 1778. Con fecha posterior a esa no hay constancia de ningún otro Blas Tajada en Torralba de los Frailes.

Si los inconscientes que maltrataron la cruz hubieran respetado la inscripción, ahora, varios siglos después, tendríamos casi total seguridad en afirmar que Blas Tajada Aranda era el Blasico de la tradición oral que ha llegado hasta nosotros.

David Aranda Rillo, 27 de Mayo de 2024