Un maestro catalán en Torralba de los Frailes
D. Joaquín Abril Casellas fue maestro en la escuela de chicos de Torralba de los Frailes desde 1944 a 1951 y dejó una huella inolvidable de educador competente, creativo y trabajador. Todos lo recuerdan con admiración y no pocos le deben su iniciación en las habilidades de lectura, escritura, cálculo y cultura general. Aparte de sus cualidades profesionales, su autoridad ante las familias, jóvenes y niños era indiscutible. Por su parte las familias le correspondieron con afecto, respeto y agradecimiento, manifestado en no pocos detalles y en su despedida.
D. Joaquín Abril Casellas fue maestro en la escuela de chicos de Torralba de los Frailes desde 1944 a 1951 y dejó una huella inolvidable de educador competente, creativo y trabajador. Todos lo recuerdan con admiración y no pocos le deben su iniciación en las habilidades de lectura, escritura, cálculo y cultura general. Aparte de sus cualidades profesionales, su autoridad ante las familias, jóvenes y niños era indiscutible. Por su parte las familias le correspondieron con afecto, respeto y agradecimiento, manifestado en no pocos detalles y en su despedida.
Llegó a Torralba de los Frailes desde tierras catalanas hacia el mes de septiembre de 1944 con su segunda esposa, Montserrat Pascual Ferrús, y sus tres hijas: Mercedes, Pepita de diez años y la pequeña Montserrat. Eran los años de la postguerra, D. Joaquín había perdido un ojo en la Guerra Civil, y estando de maestro en Bisbal de Falset fue acusado de simpatía o colaboración con el bando republicano. Como consecuencia fue represaliado a permanecer dos años en Torralba de los Frailes. Pero lo que estaba previsto como dos años de destierro en Torralba, se prolongó hasta siete a petición de la gente del pueblo que le quería y se resistía a su marcha. No tuvo que ser fácil para ellos la acomodación a un medio rural profundo como Torralba desde lugares más urbanos y adelantados; sin embargo sus hijas se adaptaron e integraron entre las chicas de su edad.
La segunda hija, Pepita Abril Masip, recuerda con agrado el tiempo que estuvo por Torralba, desde los 10 a los 16 años, la libertad de que disfrutaba para moverse con sus amigas por el pueblo, por las eras y alrededores; y los domingos en el baile. En cambio le daba cierto miedo el ir por la Rambla porque se decía que había algún animal peligroso. De su padre dice: “Como maestro era intachable y como padre insustituible. Cuando salía de la escuela era un padre cariñoso y jugaba siempre con Montse y conmigo en el Pradillo y en las eras antes de seguir de nuevo sus clases”.
Al principio se alojaron en casa de Casilda Aldea, arriba de las Cuatro Esquinas, pero luego el Ayuntamiento les arregló la casa que estaba justo debajo de la Escuela de chicos, en el Pradillo. La hija mayor, Mercedes Abril Masip, se casó con un joven de Torralba llamado Francisco Gómez García, hijo de Leonardo y Juliana que vivían en la última casa de La Hoya, a izquierda. Cuenta Pepita que al cabo de cuarenta años volvieron con su cuñado Francisco Gómez y fueron acogidos con cordialidad por la gente de Torralba que les saludó por las calles, y junto con los primos fueron a comer a la Rambla.
En unas circunstancias en que abundaban los analfabetos y muchos adultos de Torralba no sabían firmar ni escribir su nombre, hay que reconocer en D. Joaquín su afán por la promoción cultural. Además de su dedicación a los niños de la Escuela en su horario escolar, sacaba tiempo por la noche para alfabetizar en escuela de adultos a tantos jóvenes que durante el día estaban ocupados en tareas del campo o de pastores. Porfió con las familias para que algunos chicos y chicas estudiaran el Bachillerato Elemental, junto con alguna de sus hijas, y los preparó con clases particulares a los exámenes del Instituto de Calatayud como alumnos libres. Llegado el momento, desde Daroca viajaban en el tren que seguía el curso del Jiloca. Tal es el caso de Valeriano López, Alicia Aranda, Francisco Maluenda, Antonino Vázquez y otros.
A la escuela de chicos acudían en torno a ochenta niños con edades entre seis y trece años. ¿Cómo atender un solo maestro un grupo tan grande, con tanta diversidad de edad y conocimientos? Lo organizaba de modo que los alumnos mayores y más aventajados tutelaban a los pequeños en grupos reducidos para iniciarles en escritura y lectura; para aprender a escribir con lápiz les llevaban de la mano y así aprendían el rasgueo de las letras. Y él supervisaba todo el proceso. Uno de aquellos niños recuerda que su monitor era Olegario Aranda Pardos, cuatro años mayor. Escribir con tinta y plumilla, sin borrones, ya era más complejo, pero de todo se hacía y ahí estaban los secantes y las cuchillas viejas de afeitar para raspar las manchas si era preciso.
Algunos torralbeños al cabo de los años aún recuerdan a D. Joaquín tan creativo y entusiasta promotor de actividades. Cuentan detalles como estos:
- Se interesó por crear y poner en marcha una biblioteca con prestación de libros.
- Llegó a poner en escena alguna obra de teatro.
- Por la noche funcionaba escuela de adultos para aprender lo básico de lectura, escritura y cálculo.
- Por su cumpleaños invitaba a chocolate a los niños de la escuela.
- Cada año en el Pradillo hacía una exposición de cuadernos de los alumnos para ser admirados por las familias.
- Cuenta Silvestre Gálvez que hacia 1951 el alcalde Jesús Aranda acudió a una de esas exposiciones y para comprobar que efectivamente los alumnos sabían ortografía les propuso que escribieran al dictado: “Ahí en la estación hay un hombre que grita ¡ay de mí!”
- Por aquello de que las cosas se aprenden haciéndolas, y cuantos más sentidos intervienen en el aprendizaje más efectivo es, cuentan que D. Joaquín conseguía que sus alumnos supieran dibujar el mapa de España sobre el suelo del frontón del Pradillo como un cordón de piedrecitas.
- “Tenía su puerta abierta las 24 horas para todos. Consiguió que un buen grupo de jóvenes de entonces hiciera estudios y entraran en oficinas de empresas y bancos”.
- Uno de aquellos niños cuenta muchos años después: “Había muchos que no iban a la escuela ni se sentían motivados para aprender. Yo tenía nueve años cuando vino de maestro D. Joaquín y no sabía leer; con él cambiaron mucho las cosas y en poco tiempo aprendí. Empleaba dos libritos para iniciar en el conocimiento de vocales y sílabas: “Primero rayas” y “Segundo rayas”. Más tarde nos dio a los siete de mi edad el libro “Simiente menuda” para aficionarnos a la lectura. Aún lo conservo. Mi padre se lo pagó con una carga de leña. Cuatro años después, en 1948, al cumplir los trece, ya dejé la escuela para ir de pastor”.
- Animó el canto de jotas a dúo ante los demás alumnos, como es el caso de Constancio y Celso a los que ensayó para cantar la jota de La Carbonera. Setenta años después, aún recuerdan la canción y la letra.
- Cuando volvían de sus viajes por Tarragona traían avellanas con las que obsequiaban a los chicos de la escuela; fruto muy novedoso que no se veía en Torralba.
- Aparece su nombre como testigo en el matrimonio celebrado en Torralba el 27 de enero de 1945 entre Tomás Aranda Aranda y Celedonia Terrer Gálvez. Figura como hijo de Jaime y Dolores, y maestro desde 5 meses.
- Una compañera de su hija Montse cuenta que al principio les resultaba difícil pronunciar ese nombre, y en su lugar decían “Mosen”, por aquello del cura del pueblo, Mosén Silvestre, cuya fonética les era más familiar.
- Al terminar de maestro en Torralba, la gente del pueblo le rindió un homenaje de agradecimiento promovido por Julio y Olegario, hijos de Salomé.
¿Quién era este hombre?
Con la aportación de su hija Pepita y de su nieto Jaime, conocemos más detalles de su vida y de la familia. Joaquín Abril Caselles nació en Barcelona el 19 de marzo de 1904. Era hijo de Jaime y Dolores. Al quedar huérfano de madre, Joaquín tiene diez años y es adoptado por unos tíos paternos que eran farmacéuticos en Vilella Baja (Tarragona) y que no tenían hijos. Ayudaba en la farmacia a la par que estudiaba como alumno libre. Tuvo otro hermano, llamado José, que se quedó en Barcelona con su padre y murió joven y soltero.
Al finalizar sus estudios de maestro fue destinado a Broño Negreira (Coruña), luego a Bisbal de Falset (Tarragona), donde nació su hija Pepita; después a Vilella Baja, su pueblo adoptivo.
Su primera esposa, Mercedes Masip Villvé, murió joven con 30 años en 1938. De este primer matrimonio nacieron Mercedes y Pepita. En 1940 contrae nuevo matrimonio con Montserrat Pascual Ferrús que fue la madre de Montse. Ambas esposas eran nacidas en la Vilella Baja (Tarragona).
Al dejar Torralba, siguió de maestro otros veinte años, 1951-1971, en Sant Fost de Campcentellas (Barcelona) donde se casaron las tres hijas: Mercedes, con Francisco Gómez García, de Torralba. Pepita con Jaume, de Sant Fost, y Montse con José de Mollet del Vallés donde fue a vivir. También en Sant Fost se ganó D. Joaquín el aprecio y simpatía de sus gentes que en reconocimiento pusieron su nombre a la escuela del pueblo.
D. Joaquín murió en 1977, el 18 de mayo, en Mollet del Vallés (Barcelona). Tenía 73 años. Al cabo del tiempo, en abril de 2013, sus exalumnos de Sant Fost le vuelven a recordar y dedican un homenaje en presencia de sus hijas Montse y Pepita. Se les puede ver en este enlace de YouTube
Joaquim Abril (1951-1971), Sant Fost de Campsentelles 19-04-2013 (youtube.com)
Sus hijas Mercedes, Pepita y Montse.
Mercedes Abril y Francisco Gómez vivieron en Sant Fost y ya murieron hace años. Dejaron un hijo, llamado Joaquín y dos nietos.
En Julio del año 2022 murió Montse en Vilella a consecuencia de una caída al salir del coche. Tenías dos hijas y cuatro nietos.
Pepita siguió en Sant Fost de Campcentellas, cerca de Granollers y de Mollet del Vallés. Falleció el 22 de octubre de 2023 por las complicaciones de una operación a consecuencia de fracturas de cadera y hombro por una caída. Estaba en silla de ruedas y dificultades respiratorias pero ilusionada en llegar a los noventa años y casi lo consiguió. Dejó un hijo, Jaime, que vive en Mollet del Vallés, una nieta que es abogada y un nieto que estudió Aeronáutica y vive en Suiza.
David Aranda Rillo
Torralba, 4 de agosto 2024



